Cómo me inicié en el consumo del sexoservicio. (General)
Hace tres años, un día domingo sorprendí a mi marido hablando por teléfono preguntando por precios de masajes, lo noté algo ansioso, al preguntarle qué pasaba, él me dijo que se sentía un poco estresado y que necesitaba relajarse. Le recomendé que se diera un buen baño y se sentara en el reclinable con una cerveza bien fría, en lo que yo le daba un masajito en los pies. El rechazó la oferta, dijo que quería un masaje profesional antiestrés. Cabe mencionar, que en ese entonces yo no tenía ni idea de lo que eso podría significar, por lo que ingenuamente le dije que sería buena idea ir juntos ya que me vendría bien un masaje profesional. Entonces sin dejarle mucha opción, él me dijo: "déjame hacer una cita para ti, ya que no atienden sin cita". Total, que hace mi "cita" y enfilamos hacia el famoso "spa". Llegamos a un lugar muy mono por la Colonia del Valle, en Amores para ser específicos (hoy ese lugar ya cambió de giro) estaba en un como estacionamiento. Entramos, el lugar muy cómodo, pero me llamó la atención que había tres mujeres muy despechugadas y le dijeron a mi marido "pasen amor" y de inmediato corrigió la chica "digo, pasen, bienvenidos". Chicos, como nota, las mujeres no somos estúpidas, sólo ingenuas en algunas ocaciones por falta de experiencioa. En fin, a mi marido lo llevaron a una sala y a mi a otra. Lo curioso es que a los 15 minutos de mi masaje, empecé a escuchar gemidos provenientes de la otra salita, unos gemidos acallados, pero definitivamente gemidos. Le pregunté a la chica "qué son esos ruidos>" y ella me dijo "cuáles ruidos>" ya para entonces sonaba como si la mesa de masajes rechinara mucho. Le dije a la chica que de mujer a mujer me dijera qué pasaba, y ella se sinceró y me contó la verdad. Mi marido era cliente asiduo y el día que fuimos, él había hecho cita para ir solo, pero ante mi insistencia, me tuvo que hacer cita y el plan era de que yo no me enterara. Le agradecí a la chica y le dije "dos pueden jugar el mismo juego". Le pedí que le llamara al señor de la entrada, el como guardia de seguridad, y ella me dijo "para qué>" y yo le respondí "le voy a pagar para que me coja" ella sonrió y dijo "eres cabrona!". Total, le llamó y el guardia entró. Con cara de asombro escuchó mi petición, sólo le pedí que se bañara y regresara limpiecito. Le pagué 1000 pesos y me cogió tan rico, que todavía tengo orgasmos imaginando a Don Fili sorprendido por la situación, haciéndome gemir de placer. Por supuesto mi esposo jamás se enteró, él pensó que se había salido con la suya y yo me inicié en el pago del sexo. Déjenme decirles que es lo mejor que me pudo haber pasado, ya que dar dinero a cambio de sexo es una sensación de dominio, de poder, y eso a las mujeres nos vuelve locas. Don Fili me cogió y me lamió tanto como mi dinero alcanzó, el pobre hombre regordete jadeaba y me decía "usté es una señora bien guapota, pues que su marido es ciego o idiota>" Entiendo a mi marido, no lo juzgo, si él siente lo que yo siento al pagar por sexo, lo entiendo al 100%. Lástima que él es un macho y jamás le podría contar lo que hago, capaz que me ahorca, jajaja.....






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"En los juegos del deseo y el pensamiento, las conexiones más intensas son aquellas que trascienden la posesión y encuentran sentido en el vacío."